viernes, 19 de junio de 2009

Amor libre

No ha existido en mi imaginación momento alguno parecido a este, estás aquí conmigo en el mismo sentimiento, a veces me pierdo si no siento tu mano, pero estás aquí conmigo. Discutimos, estoy triste, hacemos las paces, estoy alegre. Este lazo que nos une me parece cada vez mas fuerte, me da seguridad, me hace pensar en el futuro, este lazo que nos une no existe, lo mas parecido al futuro que tenemos es el presente que escribimos juntos. Si careciera de memoria, si no tuviera recuerdos este momento sería perfecto, no tendría miedo, no tendría malas experiencias, incidentes, que temiera repetir.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Soñé contigo

Soñé contigo, estábamos en el sofá, veíamos tele, alguna serie a la que eramos adictos, reíamos, compartíamos la alegría o la tristeza que nos transmitía el capítulo, parecía ser el último de la temporada, tu fumabas un tanto nervioso, tal vez de emoción o intriga esperando el desenlace.

Soñé contigo, el salón ahora estaba vacío, solo quedaba el sofá y la tele, pero estaba apagada, las paredes desnudas en las que se veían las siluetas de muebles o cuadros que ya no estaban en su sitio, ya no reíamos, yo estaba desnudo, tu te movías gesticulando violentamente como si me gritaras, pero no oía nada, juntos en el mismo espacio pero aislados el uno del otro, tu con tu rabia y yo con mi indiferencia.

¿Cuánto rencor guardas aun?

Soñé contigo, estabas solo en el salón veías tele, una serie, no la conocía, al parecer tu si tarareabas la sintonía, yo no estaba pero observaba, como el que lee un libro. Este salón no lo conozco, algunos muebles si, algunos incluso son míos aunque tal vez ya no

martes, 17 de febrero de 2009

Para pellizcos sistemáticos

Lunes y suena el despertador, terminó el fin de semana. Ducha, café, ponte la ropa. En la bolsa ya todo desde la noche anterior, ponerte en marcha veinte minutos. Cierra la puerta, cuatro cerrojos guardan tus metros cuadrados contratados. Por la escalera miras la hora, llegarás a tiempo. Auriculares, música. Tramos de calle hasta el metro, gente en dirección contraria, gente que dejas atrás, gente que te adelanta, como absorbidos, por la boca negra del túnel subterráneo, se introducen y te arrastran con ellos, casi al unisono meten las manos en bolsillos, bolsos o carteras, buscando el pase para las puertas. Bifurcación de caminos, unos a la izquierda otros a la derecha, nadie choca ni tropieza, como un movimiento programado y sin mirarse los unos a los otros, bajas las escaleras. El andén lleno de gente que espera, miras el reloj que indica que faltan cuarenta y cinco segundos para la llegada de tren, faltan cuarenta segundos para la llegada del tren, miras otra vez: faltan treinta segundos para la llegada del tren... el tren entra. Arremolinamiento de individuos buscando las puertas del vagón, atraídos por estas como trozos de metal a una superficie imantada, (todos a la derecha, dirección del tren). Se abren las puertas, la estructura ordenada y rítmica del movimiento general rota por el caos, los que quieren entrar no esperan que salgan los que quieren salir. Te provoca desconcierto que no se siga un orden para subir, mientras lo pienzas ya estas dentro, unos se sientan, otros se levantan para ir a las puertas preparando la salida en la siguiente estación.

No te has dado cuenta de si ya era de día al salir de casa. Lo que si sabes es que llegarás de noche.Todo el día en la oficina o en una tienda, cafetería o restaurante, tal vez en la calle de comercial o transportista, todo el día en la peluquería o en la caja del supermercado, conduciendo el taxi o el autobús, cuidando niños o mayores... en definitiva: todo el día en el puesto de trabajo.

Te has formado, te has autoprogramado para funcionar en sociedad ¿quién necesita más a quien? estas en el engranaje como pieza prescindible, tu solo como individuo ¿podrías no ser necesario?. Si hoy desapareces, si hoy mueres, lloraran tus allegados la perdida, pero esta máquina seguirá funcionando. Un curriculum brillante, dos carreras... licenciado en... idiomas... encargado de... con dotes para... informática nivel... capacidad de mando y dirección... No debería ser más importante saber conseguir agua y alimentos o encender un fuego si ayuda de aparatos o artilugios mas que unas baras de madera...

Ya en casa, en el buzón facturas y publicidad. Cena de microondas, un poco de tele, rendido en el sofá se te cierran los ojos... Martes y suena el despertador. Ducha café y ponte la ropa...

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Nómada de ciudad

Cerré la última caja
-¿ya lo tienes todo?-
-si... creo que si, por lo menos lo más importante. Creo que ya está todo...-

Recoges, ordenas y embalas tu pequeña historia en cajas, te trasladas a otro piso, nuevos compañeros, nuevas costumbres, nuevo espacio. Un día, por diferentes motivos termina tu asentamiento comienzas con la misma tarea, recoges, ordenas y embalas, te trasladas a otro piso, la historia se repite, en menos de lo que piensas, recoges, ordenas y embalas... y se repite ¿por qué no te acostumbras?

En una caja los libros con algo de ropa de cama, acuérdate que solo con libros pesa mucho, en otra los cd´s y las películas. Los zapatos llénalos por dentro, pon calcetines o cinturones, así aprovechas el espacio. los platos cálzalos con camisetas, pero no las que usas a diario, esas en una maleta para tenerlas a mano. Los líquidos perfumes, crema etc... embuelvelos en bolsas de plastico, por si se derrama algo. Los medicamentos en el neceser, el neceser en la maleta con la ropa de diario. El cargador del movil del ordenador del... todos los cargadores, que son muchos, en una mochila.

Los recuerdos... estos no van en cajas, ni la luz de tu ventana, ni esa valdosa en el suelo con la que siempre tropesabas, tampoco las risas en el sofá viendo esa seríe tonta que nos gustaba, tampoco podrás meter el primer día de lluvia que llegaste mojado y te diste una ducha caliente (que seguro te sentiste), o esa tarde esperando en la puerta pues te dejastes las llaves, y cuando se te quemó la cena y pedimos pizza. Los besos, las caricias, las miradas, el calor de tu cuerpo, tambien se quedan, no hay caja para ellos, se quedan con las peleas, las discuciones y los reproches de estos últimos mese, el dormir separados y las malas caras, los días sin hablarnos

Cerré la última caja
-¿ya lo tienes todo?-
-si... creo que si, por lo menos lo más importante. Creo que ya está todo...-

¿Todo? no se lo que queres decir con "todo", pero siempre dejo más por el camino de lo que llevo, en las habitaciones, en los pisos en los que he vivido, por las escaleras que vajé llevando cajas con las que crucé las calles de esta ciudad, para llegar a el nuebo lugar donde desbaratar todo lo empaquetado, dejé más de lo que me llevé, intento entender que todo no se puede transportar, aunque te alluden tus amigos, aunque la nueva casa sea mas grande y tenga los techos altos.

En esta ciudad nómadas somos muchos.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Leire se fue

Es fácil entender por que se marchó, lo que no es tan fácil es desprenderte de la costumbre de saber que esta en la ciudad, cerca, que ya no puedes verla cuando te apetezca, y que desde ese momento, el de su partida, nuestra comunicación queda codificada por las nuevas tecnologías y la distancia, va perdiendo esa unión empática que provoca, no solo la misma ética personal o religión interior, sino también el vivir en la misma ciudad con el mismo cielo y el mismo horizonte. Ella ahora va una hora mas tarde y tiene otro idioma para hablar, se quejará de cosas pero distintas a las que yo me quejo, y de igual modo disfrutará de cosas que yo no tengo al alcance para disfrutar.

Se marchó porque ya nada la ataba, era una extraña en una ciudad que no era la suya y ya no estaba segura si quería pertenecer a esta.

Los objetivos que se propuso cuando llegó, unos estudios, una carrera profesional, tal vez el amor... todos resultaron no satisfacer sus expectativas. Leire es una soñadora, una idealista, con una brújula interior muy potente y difícil de ignorar. Creo que, este marcador de norte interno, un día empezó a mandar señales que le decían desde lo mas profundo ¡vete! ¡estás perdiendo el tiempo! ¡aquí ya no queda nada para ti!

Intento no pensar mucho en ello, en mi brújula interior, porque en ocasiones escucho lo mismo que Leire, como un murmullo muy bajito, que solo consigo ignorar cuando me ocupo de cargarme de extress, de tareas y compromisos. Ahora que vivo solo tengo mucho tiempo para pensar, a veces tengo que dejarlo todo y salir a la calle para ensordecer esta petición, pero... ¿donde voy a ir? me gusta la ciudad aunque no me halla dejado cumplir mis sueños, quizá por eso no me marcho y guardo la esperanza de que algún día llegarán.

-¡a dios cariño!-
-¿te vas?-
-si... ya no te veo más...-
(salí de la barra del bar y nos abrazamos, el bar estaba lleno, entré detrás de la barra, seguí atendiendo, mientras la veía marcharse con la cabeza baja, desapareció en la calle)
-Kristian tengo que subir al baño... -
-si ¿te pasa algo?-
-ahora vengo, ahora...-
(subí las escaleras, entré en el baño, cerré la puerta y empecé a llorar y gemir, saqué el teléfono para llamarla)
-¿si?-
-!Leire!-
-¡que te pasa cariño!-
-¡Leire!-
-¡no llores amor! ¡no llores! que yo...-
-¡no quiero que te marches Leire! que... !lo siento¡ no quería que me vieras llorar y... lo siento, lo siento.. suerte con todo, se valiente, ¡te quiero muccho! tengo que seguir trabajando, tengo... que colgar-
-¡un beso amor!-
-¡un beso Leire!-
(colgamos, seguí llorando, intenté parar el río de lagrimas, suspiré un par de veces, me sequé la cara, abrí la puerta del lavabo...)

viernes, 14 de noviembre de 2008