Es fácil entender por que se marchó, lo que no es tan fácil es desprenderte de la costumbre de saber que esta en la ciudad, cerca, que ya no puedes verla cuando te apetezca, y que desde ese momento, el de su partida, nuestra comunicación queda codificada por las nuevas tecnologías y la distancia, va perdiendo esa unión empática que provoca, no solo la misma ética personal o religión interior, sino también el vivir en la misma ciudad con el mismo cielo y el mismo horizonte. Ella ahora va una hora mas tarde y tiene otro idioma para hablar, se quejará de cosas pero distintas a las que yo me quejo, y de igual modo disfrutará de cosas que yo no tengo al alcance para disfrutar.
Se marchó porque ya nada la ataba, era una extraña en una ciudad que no era la suya y ya no estaba segura si quería pertenecer a esta.
Los objetivos que se propuso cuando llegó, unos estudios, una carrera profesional, tal vez el amor... todos resultaron no satisfacer sus expectativas. Leire es una soñadora, una idealista, con una brújula interior muy potente y difícil de ignorar. Creo que, este marcador de norte interno, un día empezó a mandar señales que le decían desde lo mas profundo ¡vete! ¡estás perdiendo el tiempo! ¡aquí ya no queda nada para ti!
Intento no pensar mucho en ello, en mi brújula interior, porque en ocasiones escucho lo mismo que Leire, como un murmullo muy bajito, que solo consigo ignorar cuando me ocupo de cargarme de extress, de tareas y compromisos. Ahora que vivo solo tengo mucho tiempo para pensar, a veces tengo que dejarlo todo y salir a la calle para ensordecer esta petición, pero... ¿donde voy a ir? me gusta la ciudad aunque no me halla dejado cumplir mis sueños, quizá por eso no me marcho y guardo la esperanza de que algún día llegarán.
-¡a dios cariño!-
-¿te vas?-
-si... ya no te veo más...-
(salí de la barra del bar y nos abrazamos, el bar estaba lleno, entré detrás de la barra, seguí atendiendo, mientras la veía marcharse con la cabeza baja, desapareció en la calle)
-Kristian tengo que subir al baño... -
-si ¿te pasa algo?-
-ahora vengo, ahora...-
(subí las escaleras, entré en el baño, cerré la puerta y empecé a llorar y gemir, saqué el teléfono para llamarla)
-¿si?-
-!Leire!-
-¡que te pasa cariño!-
-¡Leire!-
-¡no llores amor! ¡no llores! que yo...-
-¡no quiero que te marches Leire! que... !lo siento¡ no quería que me vieras llorar y... lo siento, lo siento.. suerte con todo, se valiente, ¡te quiero muccho! tengo que seguir trabajando, tengo... que colgar-
-¡un beso amor!-
-¡un beso Leire!-
(colgamos, seguí llorando, intenté parar el río de lagrimas, suspiré un par de veces, me sequé la cara, abrí la puerta del lavabo...)
domingo, 16 de noviembre de 2008
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